Piñera y su Gabinete ultra conservador

El Gabinete para este segundo Mandato de Sebastián Piñera muestra un importante sello de experiencia, algunos rostros nuevos y un comité político fuerte, que cuenta con la extrema confianza política y personal del Presidente electo, lo que sin duda le permitirá evitar errores no forzados y mejorar la conducción, así la gestión política, especialmente, durante los primeros meses de Gobierno, lo cual resulta fundamental para el proceso de instalación.

En este nuevo período Piñera repite nombres en su Gabinete, como Felipe Larraín, Cecilia Pérez, Andrés Chadwick y Alfredo Moreno, quien deja la Presidencia de la CPC, para sumarse a la nueva Administración como Ministro de Desarrollo Social, a partir del 11 de marzo. Este último nombramiento no es casual, sino que simboliza el fuerte sello empresarial que tendrá este nuevo Gobierno de derecha, y de paso anuncia que estará marcado, al igual que en el primer período de Sebastián Piñera, por los conflictos de interés de los ministros y del propio Jefe de Estado.

Llama particularmente la atención el hecho de que Piñera formuló su campaña con fuertes guiños al centro, pero en la conformación de su Gabinete vemos a la derecha más dura, asociada a los sectores más conservadores, al empresariado y al pinochetismo, lo que de algún modo da cuenta que el próximo Jefe de Gobierno ha tomado la decisión, sin ningún complejo, de gobernar como lo que son, una derecha conservadora.

Lo anterior, encuentra sustento, por nombrar algunos casos, en designaciones como las de Hernán Larraín, quien fue miembro de la Corporación de Amigos de Colonia Dignidad y férreo defensor del pedófilo Paul Schäfer y del enclave alemán, donde se practicaron torturas a opositores a la dictadura y abusos a menores.  Tampoco se puede ser indiferente frente al nombramiento en Educación de Gerardo Varela, quien ha planteado abiertamente que la educación debe ser un bien de consumo, lo que es contrario a los compromisos del nuevo Mandatario en esta materia, así como a las políticas de gratuidad aprobadas en la Administración de la Presidenta Bachelet y que el nuevo ministro deberá implementar.

Finalmente, el nombramiento de Isabel Plá, quien es más bien una activista contraria a los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres, constituye una muestra más de lo lejos que se encuentra de la voluntad de diálogo que ha manifestado el Presidente electo y que ha decidido ejercer la mayoría que le otorgaron las urnas el pasado 17 de diciembre, instalando así un Gobierno profundamente conservador.

Sin embargo, Piñera y su coalición olvidan que no cuentan con una retroexcavadora que les permita retroceder lo avanzado en materia de derechos sociales durante el Gobierno de Bachelet, pues no poseen ni siquiera mayorías simples en el Parlamento, razón por la cual deberán administrar e implementar las reformas,  moderar sus propuestas de contra-reformas y, junto con ello, frenar el ímpetu conservador de su primer Gabinete.

Por Daniel Ibáñez, presidente de la Fundación Participa.

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